Ahora me siento pequeña e insignificante, pero voy trepando cada día por una pirámide de huesos, los mios.
En el viaje me quedo sin agua, a veces no puedo respirar e incluso me mareo, pero no me importa. No siento dolor alguno porque tropiece, mi orgullo lo supera. Y continuo con la lucha porque siempre continuaré. ¿ Y tú? ¿ Te rendiste ya?

