Para todas aquellas personas que comprenden y sienten lo duro que es vivir con esta vital esclavitud de la exigencia.

lunes, 28 de marzo de 2011

Ácidos.

Los primeros son dolorosos y estremecedores, me sentía algo asustada, nerviosa. Fue emocionante.
Bebía tragos y tragos de agua para que me resultara más sencillo.
La presión del estómago, mis ojos inundados en lágrimas por el esfuerzo y una sensación de libertad y bienestar cada vez que observaba todo aquello fuera de mi cuerpo.
Media hora permanecí, media hora de tortura y de reencuentro conmigo misma. Salí satisfecha, pero no al máximo.
Agotada, vacía, triste... Tan sólo quería desaparecer.