Los primeros son dolorosos y estremecedores, me sentía algo asustada, nerviosa. Fue emocionante.
Bebía tragos y tragos de agua para que me resultara más sencillo.
La presión del estómago, mis ojos inundados en lágrimas por el esfuerzo y una sensación de libertad y bienestar cada vez que observaba todo aquello fuera de mi cuerpo.
Media hora permanecí, media hora de tortura y de reencuentro conmigo misma. Salí satisfecha, pero no al máximo.
Agotada, vacía, triste... Tan sólo quería desaparecer.
